La monogamia, una opción y no un destino

  • 0

La monogamia, una opción y no un destino

La monogamia, entendida cómo una relación sexualmente exclusiva entre dos personas, sigue siendo un mandato social fuertemente arraigado y un ideal a alcanzar para muchos.

Culturalmente, la obligatoriedad de la monogamia no afecta por igual a mujeres que a varones. Para ellas, el castigo social por la transgresión es mucho más alto. Y en ese aspecto, las normas también son más o menos estrictas según el género en cuestión.

Silvia Aguirre, terapeuta sexual y sexóloga, asegura que ese ideal, para algunos, es alcanzado sin inconvenientes, mientras que para otros representa una fuente de malestar, un verdadero dolor de cabeza.

“En las relaciones a largo plazo, sobre todo, es frecuente que en algún momento, se cruce un vecino o un compañero que despierte aquello que difícilmente una pareja sostenida en el tiempo pueda aportar: la novedad. Puede ser que entonces, la pretensión de exclusividad se vea jaqueada”, grafica la especialista.

pareja, dudas y tensiones que se convierten en un tembladeral.

Aparece frecuentemente la pregunta ¿se habrá terminado el amor?, con la idea implícita de que deseo y amor son lo mismo, desconociendo incluso que se está haciendo referencia al amor romántico y que éste difícilmente dure y resista a las inclemencias de una vida en común.

El amor maduro, como cuidado y aceptación de la otra persona, no se presenta necesariamente con las mariposas en el estómago o el pensamiento constante en el otro. “Muchas veces, se convive con dos necesidades fuertes contrapuestas, como son la de estabilidad y la de novedad o cambio”, aclara Aguirre.

Cómo responder, entonces, a una posible necesidad personal de estabilidad y confort que encuentra su más marcado refuerzo en el mandato y presión social por un lado y la tendencia a lo nuevo y lo sorprendente por el otro.

“Para algunos, la necesidad del amparo de la pareja estable prima, en consecuencia, más o menos conscientemente deciden reprimir la posibilidad de terceras personas. Otros, un número considerable al decir de algunas encuestas, viven dos historias, la oficial y la paralela con mayores o menores tensiones internas”, describe la sexóloga.

Lo nuevo de lo viejo.

En esa bifurcada, un tercer grupo decide desandar otros rumbos. Optan por encontrar en la pareja estable una fuente de innovación y dedican tiempo y energía a la búsqueda de placeres nuevos dentro de ese vínculo. Combaten conscientemente la rutina y su posible efecto en la disminución del deseo o alguna que otra disfunción sexual relacionada con ella. En estos casos, además, deben coincidir ambos miembros en esa búsqueda, porque para uno sólo se vuelve improbable el hallazgo de las respuestas adecuadas.

Aguirre aclara que también están los audaces. Aunque son minoría, algunos acuerdan que tendrán un vínculo con estabilidad pero sin exclusividad sexual. “Las parejas abiertas son una posibilidad que intenta contemplar la complejidad humana, integrando las diferentes necesidades sin desconocer ninguna. Pero, a su vez, tienen que lidiar con inconvenientes también humanos, como son los celos”, agrega.

Otros, deciden no tener vínculo estable y priorizar el cambio y la creatividad sin permanencia. Van variando a lo largo de su vida por estas u otras posibilidades alternativamente, según su etapa vital, sus crisis personales y sus búsquedas.

  • Sin molde

» No existe un modelo único ni una receta mágica frente a la complejidad de las personas y sus mundos internos.

» Cambiar los juicios por comprensiones ayuda en esa búsqueda.

» Dejar de juzgar e intentar comprenderse y comprender a los demás.

» Pensar opciones diversas que, lejos de excluir las distintas necesidades sexuales de las personas, las incluyan.

» Aceptar la diversidad.

» La monogamia debe ser una elección personal y no un mandato o una presión social que oprima a quien no la quiera o pueda cumplir.


Dejá un comentario